Combustibles: mayo arranca con suba impositiva y presión sobre costos
Naftas y gasoil suman presión tributaria, con efecto sobre transporte, comercio y costos regionales de mayo patagónico.
El Gobierno actualizó parcialmente tributos sobre naftas y gasoil con traslado probable a surtidores transporte y precios en plena discusión inflacionaria nacional de mayo actual.
Mayo arrancó con una nueva presión sobre los combustibles. El Gobierno nacional aplicó desde el 1° de mayo una actualización parcial de impuestos sobre naftas y gasoil, una medida que impacta sobre surtidores, transporte, logística, producción y precios finales. La decisión forma parte del esquema de actualización de tributos pendientes, aunque el Ejecutivo eligió trasladar solo una parte y dejar otro tramo para junio.
El Decreto 302/2026 fijó para mayo un incremento de $10,398 por litro en el impuesto a los combustibles líquidos para naftas y de $0,637 por dióxido de carbono. En el caso del gasoil, la suba establecida fue de $9,269, más $5,019 por tratamiento diferencial y $1,056 por dióxido de carbono. La norma rige para hechos imponibles entre el 1° y el 31 de mayo.
El movimiento parece chico cuando se lo mira litro por litro, pero no es menor en una economía donde el combustible funciona como precio ordenador. Cada aumento en naftas y gasoil pega sobre transporte de cargas, distribución de alimentos, movilidad diaria, taxis, remises, colectivos, maquinaria rural, empresas de servicios y producción petrolera. En la Patagonia, ese efecto se amplifica por distancias largas y costos logísticos más altos.
La decisión oficial intenta equilibrar dos necesidades. Por un lado, recuperar recaudación tributaria en un rubro de alto volumen. Por otro, evitar un salto completo en surtidores que complique la inflación de mayo. El propio decreto postergó para el 1° de junio otro tramo de actualización que estaba previsto, una señal de administración política sobre precios sensibles.
El contexto internacional tampoco ayuda. El petróleo sigue atravesado por la crisis en el Estrecho de Ormuz y por la tensión entre Estados Unidos e Irán. Ese escenario llevó a proyecciones más altas para el Brent durante 2026, con bancos de inversión ajustando sus estimaciones por interrupciones prolongadas en el tránsito energético.
Para el Gobierno, combustibles es una variable delicada porque conecta política fiscal, inflación y humor social. El ministro de Economía necesita sostener ingresos y previsibilidad, pero cada ajuste de impuestos puede convertirse en presión sobre el IPC. Marzo ya marcó una inflación de 3,4% y los precios regulados subieron 5,1%, impulsados por tarifas, transporte y educación. Ese antecedente explica la cautela oficial para aplicar incrementos de una sola vez.
En Chubut, el impacto tiene lectura propia. Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Rawson, Esquel y la meseta dependen de rutas extensas, transporte interurbano, actividad petrolera, pesca, comercio y turismo. El gasoil es una variable central para mover mercadería, sostener servicios y conectar localidades. Un aumento en combustibles no queda encerrado en la estación de servicio: termina entrando en fletes, alimentos, materiales y costos municipales.
La suba parcial de impuestos abre entonces una discusión más amplia. El Gobierno puede mostrar prudencia al diferir parte del ajuste, pero el bolsillo mira el precio final. Y en una economía con salarios que todavía corren detrás de la inflación, cualquier movimiento sobre naftas y gasoil tiene efecto político inmediato.