Mercados: el dólar se calmó, pero las acciones argentinas quedaron bajo presión
Bonos y reservas dieron alivio financiero, aunque las acciones argentinas quedaron débiles frente a Wall Street global.
El tipo de cambio terminó estable, los bonos recuperaron terreno y las acciones argentinas sintieron otra semana de presión pese al récord de Wall Street.
El arranque de mayo encontró al mercado argentino con una señal mixta: el dólar mostró mayor calma, los bonos soberanos recuperaron algo de terreno, pero las acciones argentinas volvieron a quedar bajo presión. Al 2 de mayo, con las últimas cotizaciones disponibles por el feriado y el fin de semana, el dólar oficial se ubicaba en $1.365 para la compra y $1.415 para la venta, mientras el blue cerraba en $1.400. En el segmento financiero, el MEP quedó en $1.441,23 y el contado con liquidación en $1.503,38.
La calma cambiaria le dio algo de aire al Gobierno, que busca sostener la idea de normalización después de meses de tensión sobre reservas, inflación y precios relativos. El dato que más mira el mercado es la capacidad del Banco Central para seguir comprando divisas sin generar presión adicional sobre el tipo de cambio. En la última semana operativa, el BCRA compró USD 390 millones y el dólar mayorista terminó en torno a $1.391, con una baja semanal cercana al 0,6%.
El problema es que esa mejora no alcanzó para ordenar todo el tablero. Los bonos soberanos subieron alrededor de 1,5% y el riesgo país bajó a la zona de los 539 puntos, una señal positiva para la estrategia financiera oficial. Pero las acciones argentinas tuvieron una semana floja y algunas perdieron hasta 18%, aun cuando Wall Street marcó nuevos máximos. Esa diferencia muestra que el mercado internacional puede tener apetito por riesgo, pero todavía mira con cautela el caso argentino.
La brecha entre bonos y acciones deja una lectura política. Los inversores compran algo de deuda porque esperan continuidad fiscal, mayor acumulación de reservas y chances de refinanciamiento. Pero al mismo tiempo castigan empresas expuestas al consumo, tarifas, regulación o caída de ingresos. Es una señal menos visible que el dólar, aunque igual de importante: la confianza financiera no siempre se traduce en mejora sobre la economía real.
El Gobierno necesita que mayo consolide tres variables al mismo tiempo: dólar controlado, compras del Banco Central e inflación en desaceleración. Cualquier ruido sobre combustibles, tarifas o precios regulados puede modificar esa expectativa. Marzo ya dejó un dato incómodo: el IPC fue de 3,4% mensual y acumuló 9,4% en el primer trimestre, con mayor presión en regulados por servicios públicos, transporte y educación.
En provincias como Chubut, el movimiento financiero nacional se siente de manera indirecta pero concreta. El dólar impacta sobre insumos importados, combustibles, maquinaria, materiales para obra pública, turismo emisivo y costos de empresas ligadas a energía, pesca y comercio exterior. Cuando el tipo de cambio se calma, baja una parte de la incertidumbre. Pero si salarios y consumo siguen retrasados, la recuperación queda concentrada en sectores muy específicos.
El dato de fondo es que el mercado todavía no compra una historia completa. Ve orden fiscal, pero exige reservas. Ve bonos más firmes, pero duda sobre acciones. Ve dólar estable, pero mira inflación. Esa tensión explica por qué una semana con baja del riesgo país no necesariamente se transforma en euforia económica.