Colombia y Ecuador profundizan una guerra arancelaria que golpea la frontera
El comercio fronterizo cae por aranceles cruzados y tensiones políticas entre Petro, Noboa y sectores empresariales regionales.
El comercio bilateral cayó con fuerza por los aranceles cruzados, mientras empresarios fronterizos advierten sobre pérdidas, contrabando y parálisis logística.
La relación entre Colombia y Ecuador atraviesa una crisis comercial fuerte al 2 de mayo, con impacto directo en la frontera. Ecuador aplicó un arancel del 100% a productos colombianos, mientras Colombia respondió con tarifas diferenciadas del 35%, 50% y 75% sobre unos 190 productos ecuatorianos.
El conflicto ya golpea la circulación de camiones. En el puente internacional de Rumichaca, uno de los pasos clave entre ambos países, el movimiento habitual de unos 150 camiones diarios cayó a apenas cinco, según cámaras empresarias de la zona.
Daniel Noboa justificó la suba arancelaria por el déficit comercial y por reclamos de seguridad fronteriza. Gustavo Petro rechazó esos argumentos y defendió la respuesta colombiana como una medida para proteger la economía nacional. La pulseada mezcla comercio, seguridad, política interna y relación bilateral.
Los empresarios advierten que la parálisis puede empujar al contrabando y dañar cadenas de abastecimiento regionales. Además, Colombia suspendió exportaciones de electricidad a Ecuador, lo que amplía el conflicto más allá de los productos comerciales y suma presión sobre una relación ya deteriorada.
El riesgo político es que la pelea escale dentro de la Comunidad Andina. Lo que empezó como una disputa por aranceles ya afecta transporte, empleo, energía y comercio fronterizo, con costos concretos para las economías locales de ambos lados.