Ucrania golpea el petróleo ruso mientras Moscú ataca zonas civiles
La guerra sumó ataques cruzados, muertos civiles y nuevos golpes contra instalaciones petroleras rusas del Mar Negro.
Un ataque ruso dejó dos civiles muertos en Kherson y Kiev volvió a apuntar contra infraestructura energética rusa en el Mar Negro durante la jornada.
La guerra en Ucrania volvió a mostrar este 2 de mayo su doble dinámica: ataques rusos sobre zonas civiles y golpes ucranianos contra infraestructura energética clave dentro de territorio ruso.
En Kherson, un dron ruso impactó contra un minibús y dejó dos civiles muertos y siete heridos. La ciudad del sur ucraniano sigue bajo presión constante, con ataques que apuntan a transporte, barrios residenciales y servicios básicos. También se registró otro ataque posterior que hirió a un conductor.
Al mismo tiempo, Ucrania volvió a atacar instalaciones petroleras rusas. El puerto de Tuapse, sobre el Mar Negro, sufrió nuevos incendios tras ofensivas con drones. Kiev busca afectar una fuente central de ingresos para Moscú: la exportación de petróleo y combustibles, que financia parte del esfuerzo militar ruso.
La efectividad económica de esos ataques todavía genera discusión. Aunque las ofensivas muestran mayor capacidad ucraniana para golpear lejos del frente, el aumento global del precio del petróleo puede compensar parte del daño sobre los ingresos rusos. De todos modos, el mensaje militar es claro: Ucrania intenta llevar la presión a la retaguardia energética de Moscú.
El conflicto también suma una alerta en el norte. Volodimir Zelensky advirtió movimientos inusuales cerca de la frontera con Bielorrusia, aliado de Rusia. Esa zona mantiene valor estratégico porque ya fue usada como plataforma de presión sobre Kiev desde el inicio de la invasión.
La guerra entra así en una etapa de desgaste más extendido, donde cada ataque busca afectar no solo posiciones militares, sino también economía, logística y ánimo social.