Guajardo elevó la tensión en la UCR: denunció “presiones indignas” y exigió voto secreto en el plenario
La definición expuso una disputa de fondo por el rumbo y la autonomía del radicalismo provincial.
A horas de la definición de autoridades, el Comité de El Maitén reclamó “autonomía absoluta” para el radicalismo y advirtió sobre intromisiones externas. El documento, firmado por Sergio Guajardo, cuestiona prácticas internas y pone el foco en la libertad de los delegados al momento de votar.
La interna de la UCR de Chubut sumó un nuevo capítulo en la antesala del plenario que definirá la conducción provincial. Desde el Comité Departamental de El Maitén, Sergio Guajardo difundió un duro documento en el que reclamó garantías para la elección, defendió el voto secreto y denunció la existencia de “presiones indignas” e “intromisiones externas” sobre la vida partidaria.
El pronunciamiento lleva como encabezado “Soberanía partidaria, dignidad militante y autonomía absoluta” y plantea abiertamente que el radicalismo atraviesa una discusión que excede la elección de sus próximas autoridades. Para el sector de Guajardo, lo que está en juego es el grado de independencia que tendrá el partido en la etapa que viene.
“Nos encontramos ante una encrucijada determinante para nuestro futuro: consolidar una participación protagónica y digna, o condenar al partido a un rol insignificante y sumiso en la provincia”, sostiene el texto.
La definición constituye uno de los pasajes políticos más fuertes del documento. Sin individualizar dirigentes ni sectores, desde El Maitén advierten sobre condicionamientos hacia los delegados y rechazan cualquier intervención ajena a la voluntad interna del radicalismo.
“Rechazamos con vehemencia las presiones indignas y cualquier intromisión externa que pretenda doblegar nuestra identidad centenaria”, remarcaron.
En ese marco, Guajardo puso especial énfasis en la modalidad con la que deberán expresarse los delegados durante el plenario y reclamó que la elección sea mediante voto secreto. El planteo busca evitar que los representantes de cada comité deban exteriorizar públicamente su posición y queden expuestos a condicionamientos antes o después de la votación.
El documento habla directamente de “prácticas antidemocráticas” y sostiene que el voto secreto es la herramienta necesaria para preservar “la total libertad de los delegados”, evitando que la representación de las localidades quede sometida a “la mirada inquisitoria de actores ajenos”.
También aparece con fuerza el reclamo territorial que Guajardo viene instalando dentro de la interna. El Comité de El Maitén reivindicó el peso de las localidades del interior y sostuvo que sus representantes deben tener el mismo valor político que los provenientes de los principales centros urbanos de la provincia.
“Cada comunidad del interior, al igual que los grandes centros, tiene el mismo peso y valor político”, expresa el documento.
Sobre el cierre, el sector reclamó que la conducción que resulte electa responda exclusivamente a sus afiliados, fortalezca los comités y recupere capacidad de decisión propia.
“Es momento de dejar de ser espectadores”, advierte el texto, que además pide colocar “los ideales colectivos y el proyecto partidario por encima de ambiciones personales u oportunismos externos”.
Guajardo eligió cerrar el pronunciamiento con una frase que resume el mensaje hacia los delegados antes de la definición: “No importa quién lleve el palo, lo importante es la bandera”.
El planteo de Guajardo busca correr la discusión de los nombres y llevarla al terreno de la autonomía política, en una interna donde ya no sólo se debate una presidencia partidaria, sino también qué grado de independencia tendrá la UCR frente a los sectores de poder que hoy intentan influir sobre sus decisiones.
