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Por qué más de 70 países confían sus reservas de oro al Banco de Inglaterra

Londres combina custodia estatal, estándares internacionales y un mercado líquido que permite vender lingotes sin trasladarlos físicamente entre distintas bóvedas.

Redacción
Por Redacción
08 de septiembre de 2026 3 min de lectura
Por qué más de 70 países confían sus reservas de oro al Banco de Inglaterra

Bajo la sede del Banco de Inglaterra, en el centro financiero de Londres, descansan más de 400.000 lingotes que pertenecen principalmente a gobiernos, bancos centrales y otras instituciones. El Tesoro británico posee cerca de 24.000 barras, equivalentes a unas 320 toneladas y apenas alrededor del 6% del total almacenado. El último número público detallado de clientes extranjeros apareció en un boletín de 2014, cuando la entidad informó que administraba cuentas de oro para 72 bancos centrales del exterior. Aunque no difundió una actualización con el listado de países, el volumen acumulado mantiene al organismo como uno de los mayores custodios mundiales, solo detrás de las instalaciones de la Reserva Federal de Nueva York.

La principal ventaja de Londres no está solo en la seguridad de las cámaras acorazadas, sino también en su conexión con el mayor centro internacional de negociación de oro físico. Los clientes del Banco de Inglaterra mantienen cuentas asignadas: cada propietario tiene barras concretas identificadas por número de serie, peso, pureza y refinador. Ese sistema permite cambiar la titularidad en los registros sin transportar el metal. Un banco central puede vender oro, prestarlo, entregarlo como garantía o intercambiarlo con otra institución que también opere allí. Las transferencias contables pueden completarse durante la misma jornada, una facilidad clave cuando un país necesita conseguir divisas con rapidez o reforzar su liquidez durante una crisis financiera.

Los lingotes aceptados deben cumplir las reglas London Good Delivery, administradas por la London Bullion Market Association. Una barra típica pesa unas 400 onzas troy, alrededor de 12,4 kilos, y debe respetar exigencias precisas de pureza, dimensiones, apariencia y marcado. Los administradores de las bóvedas verifican el metal que ingresa y rechazan las piezas que no cumplen esos parámetros. La certificación permite que compradores y vendedores acepten las barras sin exigir nuevos análisis en cada operación. Si el oro sale del circuito reconocido de custodia, su reingreso puede requerir controles, pesajes y documentación adicional. Por esa razón, mantenerlo en Londres reduce costos logísticos y acelera su comercialización dentro del mercado mayorista.

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Países Bajos mostró esa lógica en septiembre de 2026, cuando informó que trasladó a Londres unas 86 toneladas de las reservas guardadas en Nueva York y Ottawa. La operación se desarrolló entre marzo y agosto y buscó mejorar la capacidad de negociación del metal y la preparación ante eventuales crisis. El banco central neerlandés explicó que parte del movimiento no requirió cruzar el Atlántico con los mismos lingotes: vendió oro en América del Norte y compró una cantidad equivalente en Londres. La entidad conservó reservas distribuidas entre distintas jurisdicciones, incluida su cámara en Zeist, porque la diversificación geográfica reduce la dependencia de un solo custodio y permite combinar disponibilidad inmediata, seguridad y control nacional.

La custodia extranjera también presenta un riesgo político: el acceso al oro queda sujeto a las leyes y decisiones del país donde está depositado. Sanciones internacionales, disputas diplomáticas o litigios pueden impedir que el propietario retire o utilice sus reservas, incluso cuando conserva formalmente la titularidad. El caso del oro venezolano retenido en Londres expuso ese problema durante una prolongada batalla judicial sobre quién podía representar al Banco Central de Venezuela. Por eso, numerosos gobiernos distribuyen sus reservas entre el territorio nacional y centros como Londres, Nueva York, Ottawa o Basilea. El Banco de Inglaterra ofrece rapidez, certificación y acceso directo a compradores, pero esa ventaja exige aceptar que los lingotes permanezcan bajo jurisdicción británica.

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08/09/2026 Fecha de publicación
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