Argentina aprobó el acuerdo Mercosur-Singapur y amplió su agenda comercial en Asia
La sanción completó el trámite legislativo y permitirá aplicar rebajas arancelarias una vez cumplidos los pasos formales de ratificación bilateral.
La Cámara de Diputados convirtió en ley el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Singapur, firmado el 7 de diciembre de 2023 en Río de Janeiro. La votación nominal reunió 234 votos afirmativos, cuatro abstenciones y ningún voto negativo, según el registro oficial de la Cámara baja. Ese dato contradice la información inicial, que presentó las cuatro abstenciones como rechazos. Participaron 239 legisladores y otros 18 estuvieron ausentes. Con la sanción, el Congreso completó el trámite iniciado en el Senado, que aprobó el proyecto por unanimidad el 14 de mayo, con 65 votos favorables. La norma todavía requiere los pasos administrativos y diplomáticos correspondientes para que el entendimiento comience a aplicarse bilateralmente entre Argentina y Singapur.
El tratado es el primer acuerdo comercial del Mercosur con un país del sudeste asiático. Sus capítulos abarcan comercio de bienes y servicios, inversiones, compras públicas, propiedad intelectual, comercio electrónico, pequeñas y medianas empresas, reglas de origen, procedimientos aduaneros y solución de controversias. Singapur eliminará los aranceles para la totalidad de los productos originarios del bloque desde la entrada en vigor. El Mercosur, por su parte, liberará el 95,8% de su universo arancelario, equivalente al 90,8% del valor de sus importaciones desde el país asiático. Una parte quedará desgravada de inmediato y el resto seguirá cronogramas de cuatro, ocho, diez y quince años. Los productos considerados sensibles permanecerán excluidos de las concesiones.
La aplicación no comenzará al mismo tiempo para todos los integrantes del bloque, sino entre Singapur y cada socio que complete su procedimiento interno y deposite el instrumento de ratificación. El convenio empezó a regir para Paraguay el 1 de febrero de 2026 y para Uruguay el 1 de marzo. Brasil se incorporó después, mientras Argentina mantenía pendiente la aprobación parlamentaria. La ley sancionada eliminó ese obstáculo interno, aunque todavía debe completarse la instancia formal para establecer la fecha efectiva de vigencia. Esta modalidad explica por qué las empresas argentinas no acceden automáticamente a las preferencias desde el momento de la votación y deberán esperar la comunicación oficial sobre el comienzo de la aplicación bilateral.
El intercambio actual muestra un vínculo todavía reducido para la escala del comercio exterior argentino, aunque con margen de crecimiento. Un informe de la Cancillería indicó que el comercio de bienes entre Singapur y el Mercosur alcanzó los 7.257 millones de dólares en 2024, cifra equivalente al 1,36% del intercambio extrazona del bloque. Singapur funciona como centro logístico, financiero y de distribución para el sudeste asiático, una condición que amplía su importancia más allá de su mercado interno. Para la Argentina, las oportunidades potenciales aparecen en alimentos y productos agroindustriales, energía, minería, servicios basados en el conocimiento y soluciones tecnológicas. El resultado concreto dependerá de la competitividad local, las reglas de origen y la capacidad empresarial para aprovechar las preferencias.
El acuerdo también busca reducir trámites, transparentar regulaciones y ofrecer condiciones más previsibles para proveedores de servicios e inversores. Las reglas de origen determinarán qué mercaderías podrán recibir el trato preferencial y evitarán que productos de terceros países ingresen mediante una simple triangulación. Los capítulos vinculados con comercio electrónico, contratación pública y pequeñas empresas reflejan una agenda más amplia que una rebaja tradicional de aranceles. Para las pymes argentinas, el acceso efectivo exigirá información sobre requisitos técnicos, certificaciones, logística, costos y canales comerciales. La aprobación legislativa abre una herramienta, pero no garantiza por sí sola un aumento de exportaciones ni inversiones: sus efectos deberán medirse cuando el régimen esté operativo y existan estadísticas comparables.
La sanción recibió un respaldo transversal y se integró a la estrategia del Gobierno nacional de ampliar mercados externos. También completó una ratificación que Paraguay, Uruguay y Brasil ya habían resuelto, lo que dejó a Argentina en condiciones de sumarse a la aplicación regional del convenio. El paso cobra interés para las provincias exportadoras, incluida Chubut, por la posibilidad de mejorar el acceso de productos pesqueros, lanas, alimentos y servicios, aunque cada actividad deberá revisar su cronograma arancelario y las exigencias sanitarias o técnicas correspondientes. El próximo desafío será convertir el marco jurídico en operaciones comerciales concretas, con promoción de exportaciones, presencia empresarial y una evaluación pública de los beneficios, costos y sectores que enfrenten una mayor competencia importada.
