CAME advirtió que las familias se endeudan para comprar alimentos y medicamentos
La entidad pyme vinculó el uso creciente del crédito con ingresos rezagados, menor consumo y dificultades financieras en comercios de todo el país.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) advirtió que una parte creciente del endeudamiento familiar se destina a cubrir gastos básicos y rechazó que el fenómeno responda principalmente a consumos suntuarios. Salvador Femenía, vocero de la entidad, vinculó la situación con la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades de la clase media trabajadora para llegar a fin de mes. “Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza”, sostuvo en declaraciones a Radio Rivadavia. Según explicó, alimentos, bebidas y productos de farmacia figuran entre los pocos rubros que todavía logran sostenerse, mientras el resto de las ventas minoristas enfrenta una demanda debilitada.
Femenía planteó que el deterioro se profundizó después del repunte económico registrado entre fines de 2024 y los primeros meses de 2025, cuando muchas familias recurrieron a la tarjeta para acompañar la recuperación del consumo. Luego, señaló, la suba de tasas y los límites en las negociaciones paritarias redujeron la capacidad de compra de los salarios. El representante de CAME aclaró que la financiación de alimentos y otros productos cotidianos no comenzó durante el actual período económico. Recordó que la entidad ya detectaba compras de provisiones en cuotas durante el último tramo de la administración anterior, por lo que describió un proceso prolongado que se agravó con la actual restricción de ingresos.
Un relevamiento de Management & Fit difundido en agosto aportó otro indicador sobre el alcance del problema. El 71,9% de unas 2.600 personas consultadas declaró mantener alguna deuda y la tarjeta de crédito apareció como el instrumento más utilizado, con el 37,2% de las respuestas. Los préstamos personales representaron el 11,1% y los créditos otorgados por billeteras virtuales, el 9,9%. El principal destino del financiamiento fue la compra de alimentos y la cobertura de gastos mensuales, con el 33,4%, seguido por la cancelación de compromisos anteriores, con el 25,9%. La encuesta privada incluyó mecanismos formales, préstamos entre particulares y herramientas ofrecidas por plataformas digitales.
Los datos oficiales también muestran una fuerte presión sobre la capacidad de pago de los hogares. El Banco Central informó que la mora de las financiaciones a las familias se ubicó en 12,8% durante junio de 2026. El indicador general de irregularidad del crédito al sector privado fue del 7,6%, mientras que el correspondiente a las empresas alcanzó el 3,5%. Aunque la mora familiar dejó de crecer durante ese mes y el crédito total mostró una expansión real, el nivel continuó reflejando dificultades acumuladas para cumplir con las cuotas. El organismo precisó que el sistema financiero mantuvo márgenes de cobertura, liquidez y capital, pero esas condiciones bancarias no eliminan el impacto del endeudamiento sobre los presupuestos domésticos.
La debilidad del consumo también repercute sobre las pequeñas y medianas empresas orientadas al mercado interno. Femenía explicó que la menor demanda en los comercios frena pedidos a la industria, extiende los plazos de cobro y genera obligaciones con bancos, proveedores y organismos tributarios. CAME pidió un plan de facilidades para empresas afectadas por deudas impositivas y embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero. El vocero sostuvo que el problema atraviesa a las provincias, las economías regionales y el sector primario, con costos logísticos, laborales y tributarios que aumentan la presión financiera. También relativizó el aporte del comercio electrónico porque su participación no alcanza para compensar la caída de las ventas en los locales físicos.
