El empleo privado formal perdió 241.000 puestos desde noviembre de 2023
El informe de la UBA ubicó el empleo privado en niveles de 2016 y mostró un fuerte deterioro del salario mínimo.
El empleo asalariado registrado del sector privado volvió a caer en mayo de 2026 y acumuló una pérdida de 241.000 puestos frente a noviembre de 2023. El dato surgió del informe de agosto del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales del IIEP UBA-CONICET, coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria. Durante mayo se eliminaron alrededor de 9.100 empleos privados formales, después de una baja cercana a 12.000 en abril. Con ese resultado, la cantidad de asalariados privados acumuló doce meses consecutivos de contracción y quedó en niveles similares a los de julio de 2016, una comparación que expone el prolongado estancamiento del mercado laboral argentino.
Los registros oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino también mostraron una contracción. La Secretaría de Trabajo contabilizó cerca de 6,11 millones de asalariados privados en mayo, con una variación mensual negativa del 0,1%. Al considerar todas las modalidades laborales, incluidos el sector público, el trabajo en casas particulares, los autónomos y los monotributistas, el país reunió unos 12,75 millones de trabajadores registrados. La caída del empleo privado asalariado fue parcialmente compensada por la incorporación de alrededor de 2.700 monotributistas y 1.400 trabajadores de casas particulares. Esos movimientos evitaron un retroceso mayor del total, aunque también reflejaron el avance de modalidades laborales con distintos niveles de estabilidad y protección.
La pérdida de puestos se concentró principalmente en la industria, el comercio y la construcción. Durante mayo, la industria manufacturera redujo alrededor de 3.200 empleos, el comercio perdió unos 4.200 y la construcción eliminó cerca de 2.000. Al ampliar la comparación hasta noviembre de 2023, las estimaciones sectoriales basadas en los datos del SIPA ubicaron la caída industrial en aproximadamente 85.600 puestos y la de la construcción en otros 62.700. Entre ambas ramas explicaron más de 148.000 empleos menos. El agro fue la principal excepción del período analizado, con un aumento estimado de 13.400 trabajadores registrados, equivalente a una expansión del 4,3%.
El deterioro también alcanzó a los ingresos. El estudio de la UBA calculó que el salario mínimo perdió 40,5% de su poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y julio de 2026. La caída ubicó su valor real por debajo del nivel de 2001, antes del colapso de la convertibilidad, y 67% por debajo del máximo de la serie alcanzado en septiembre de 2011. El salario promedio del sector privado formal tampoco pudo sostener una recuperación: después de retroceder 2,9% real en marzo, subió apenas 0,2% en abril y cayó 1,6% en mayo. La estimación adelantada para junio marcó otra baja real del 0,9%.
La situación tuvo un impacto particular en Chubut. Los datos difundidos para abril de 2026 ubicaron a la provincia con alrededor de 89.000 asalariados privados registrados, después de una baja mensual del 0,6%, equivalente a unos 505 puestos. En la comparación interanual, la provincia perdió 6.754 empleos formales privados, una contracción del 7,3% que superó ampliamente el promedio nacional. La evolución estuvo atravesada por dificultades en ramas centrales para la economía chubutense, entre ellas la actividad hidrocarburífera, la pesca, la industria y distintos servicios vinculados. Los datos de mayo mostraron que la caída nacional alcanzó a once jurisdicciones, aunque las bajas mensuales más profundas se registraron en Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chaco.
La secuencia marca una diferencia entre la evolución de algunos indicadores productivos y la capacidad de generar empleo formal. Sectores intensivos en capital, como la energía, la minería y parte del complejo agroexportador, pueden aumentar la producción y las inversiones sin incorporar trabajadores en una proporción equivalente. En cambio, la industria, la construcción y el comercio tienen una mayor incidencia laboral y continuaron recortando planteles. El cuadro combina menos puestos asalariados privados, crecimiento del monotributo y salarios que volvieron a perder frente a los precios. La recuperación del mercado laboral dependerá no solo del nivel general de actividad, sino también de qué sectores crezcan y de su capacidad concreta para sumar empleo registrado.
