Dos muertos, decenas de heridos y 14 desaparecidos por explosiones en un cuartel de Bolivia
La Fiscalía abrió una causa mientras equipos de rescate buscaban a 14 uniformados y hospitales atendían a decenas de afectados.
Dos explosiones registradas el viernes 4 de septiembre en el Regimiento de Artillería Mecanizada 2 “Bolívar”, en Viacha, dejaron al menos dos muertos, decenas de heridos y 14 uniformados desaparecidos. Las detonaciones ocurrieron durante la tarde dentro del Centro General de Mantenimiento, una instalación militar ubicada a unos 30 kilómetros de La Paz, donde se almacenaba material pirotécnico y se realizaban tareas vinculadas con armamento. La segunda explosión provocó los mayores daños y desató un incendio que generó una extensa columna de humo. La onda expansiva rompió vidrios, dañó puertas y afectó viviendas de varias cuadras alrededor del predio.
El primer balance difundido por el Ministerio de Defensa contabilizó 81 heridos y siete desaparecidos, pero las cifras cambiaron durante las horas siguientes. El comandante del regimiento informó luego que no pudieron localizar a 14 integrantes de la fuerza: 13 conscriptos y un sargento primero. La conducción militar aclaró que esa nómina no correspondía a personas fallecidas y que debía actualizarse a medida que avanzara la búsqueda. Por su parte, el Hospital de Viacha reportó que recibió a 88 pacientes, entre civiles y uniformados, aunque ese número incluía a personas atendidas y derivadas y no necesariamente constituía el balance oficial consolidado de víctimas.
Los equipos de emergencia continuaron con la remoción de escombros, el enfriamiento del sector y la búsqueda dentro de las estructuras dañadas. Las autoridades mantuvieron acordonadas las inmediaciones ante el riesgo de nuevas detonaciones y pidieron a los vecinos que no se acercaran. Varias familias debieron abandonar sus casas y fueron trasladadas provisoriamente a la Escuela Militar de Música, donde recibieron alimentos, frazadas y asistencia básica. La explosión también afectó el tendido eléctrico y dejó sin suministro a una veintena de barrios, mientras cuadrillas técnicas revisaban las instalaciones antes de restablecer el servicio.
La causa de las explosiones todavía no fue establecida. Una primera evaluación indicó que la deflagración inicial pudo originarse en pólvora negra correspondiente a material pirotécnico almacenado, pero los investigadores aún buscaban determinar qué provocó el segundo estallido. Vecinos de Viacha pusieron en duda esa explicación preliminar y señalaron que encontraron restos metálicos en las inmediaciones. El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, evitó confirmar el tipo de material involucrado en la segunda detonación y sostuvo que los equipos especializados debían completar los peritajes. El predio afectado se utilizaba para entrenamientos, mantenimiento y reparación de armamento militar.
La Fiscalía Departamental de La Paz abrió una investigación de oficio por los presuntos delitos de homicidio culposo, lesiones culposas y otros estragos. Personal del Instituto de Investigaciones Forenses trasladó los dos cuerpos a la morgue de La Paz y determinó que las muertes se produjeron por politraumatismos, lesiones internas y el efecto de la onda expansiva. Los investigadores también tomaron declaraciones a un capitán y una sargento destinados en el recinto. Las diligencias apuntaban a reconstruir cómo se almacenaban los materiales, verificar el cumplimiento de los protocolos de seguridad e identificar posibles responsabilidades por el incendio y las detonaciones.
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, expresó su solidaridad con las familias y ordenó una investigación técnica y transparente. El municipio de Viacha declaró tres días de duelo y volvió a reclamar un hospital de segundo nivel con capacidad para responder a emergencias de gran escala. Los pacientes con cuadros más complejos fueron derivados a centros de El Alto y La Paz por las limitaciones del sistema local. Mientras continuaba la búsqueda de los desaparecidos, las autoridades advirtieron que el número de víctimas podía variar y pidieron esperar los informes oficiales antes de considerar confirmadas las cifras difundidas por funcionarios, hospitales y medios locales.
