Warsh endureció el mensaje de la Fed y dejó abierta una suba de tasas en septiembre
El mercado elevó las chances de un ajuste en septiembre tras el discurso, aunque Warsh evitó anticipar una decisión concreta.
El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Kevin Warsh, advirtió que la inflación todavía se mantiene demasiado alta y dejó abierta la posibilidad de elevar las tasas de interés durante los próximos meses. En su discurso del viernes 28 de agosto en el simposio económico de Jackson Hole, el funcionario sostuvo que la Fed necesita comprobar con suficiente claridad y velocidad que los precios avanzan hacia su objetivo del 2% anual. “De lo contrario, tenemos trabajo por hacer”, afirmó. La declaración reforzó la expectativa de una política monetaria más dura, aunque Warsh evitó comprometer al banco central con una decisión concreta para su próxima reunión.
La advertencia llegó después de que el índice de precios de gastos de consumo personal, la medición de inflación preferida por la Fed, registrara una variación interanual del 3,7% en julio. Warsh reconoció cierta moderación frente al salto observado en mayo, pero consideró que los datos recientes no mostraron una mejora marcada en las tendencias subyacentes. También señaló que cerca de la mitad de los bienes y servicios relevados aumentaron a una tasa anual superior al 3%. Esa proporción quedó por debajo de los máximos alcanzados durante la pandemia, aunque superó ampliamente los niveles habituales de las dos décadas anteriores a la crisis sanitaria.
El discurso modificó rápidamente las apuestas de los inversores. Según los contratos futuros relevados por CME FedWatch, la probabilidad de una suba de 25 puntos básicos en la reunión del 15 y 16 de septiembre pasó de alrededor del 35% a cerca del 60% durante la jornada. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a dos años, especialmente sensible a las decisiones de la Fed, subió desde la zona del 4,22% hasta aproximadamente el 4,30%. En cambio, los rendimientos de los títulos a diez y treinta años registraron pocos cambios, mientras que las principales acciones estadounidenses se mantuvieron relativamente estables después de la exposición.
Warsh remarcó que sus palabras no debían interpretarse como una orientación anticipada sobre la decisión de septiembre. Desde que asumió la conducción de la Fed a fines de mayo, defendió una comunicación menos detallada sobre los próximos movimientos del organismo. A su criterio, anticipar un rumbo para las tasas puede reducir la flexibilidad del Comité Federal de Mercado Abierto frente a nuevos datos. Esa postura recibió críticas de economistas y operadores que reclaman mayor previsibilidad. El funcionario ratificó que la tasa de corto plazo continúa como la herramienta principal del banco central para estabilizar los precios y sostener el máximo nivel posible de empleo.
La definición de septiembre dependerá, en buena medida, de los próximos informes de inflación y actividad. En su reunión del 28 y 29 de julio, la Fed mantuvo la tasa de referencia cerca del 3,6%, pero tres integrantes del comité respaldaron un incremento para contener los precios. Warsh explicó que quienes votaron por sostenerla prefirieron esperar nueva información antes de decidir si correspondía modificar la política monetaria. La economía estadounidense conserva un crecimiento resistente y un mercado laboral con bajo desempleo, condiciones que permiten al organismo concentrarse en la inflación sin enfrentar, por ahora, un fuerte deterioro del empleo.
Una eventual suba encarecería el crédito para hogares y empresas, aunque su efecto sobre hipotecas y préstamos de largo plazo no sería automático. Las tasas de esos productos dependen en mayor medida del rendimiento de los bonos del Tesoro a plazos extensos, que casi no reaccionaron al discurso. La presentación de Warsh confirmó que el debate dentro de la Fed dejó de girar alrededor de posibles recortes y volvió a enfocarse en cuánto tiempo pueden permanecer los precios por encima de la meta. El jefe del banco central no confirmó un aumento para septiembre, como planteó el título de la señal original, pero dio una advertencia clara: si la inflación no cede, la opción quedará sobre la mesa.
