El Gobierno reconoce que gran parte de la población aún no siente los efectos del programa económico
El viceministro José Luis Daza admitió que la estabilidad macro no se tradujo en mejoras cotidianas y negó estímulos fiscales electorales.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, reconoció este jueves 9 de julio de 2026 que “mucha gente todavía no recibe los beneficios” del programa económico impulsado por la administración nacional. Daza defendió el rumbo macroeconómico y sostuvo que el país alcanzó mayor estabilidad en variables centrales, pero admitió que ese proceso no se reflejó plenamente en la vida cotidiana de amplios sectores. El funcionario habló sobre la necesidad de impulsar crédito y atraer inversión privada como motores del crecimiento, y rechazó cualquier plan de aumento de gasto público con fines electorales.
Daza puntualizó que la política del Gobierno priorizó disciplina fiscal y el ordenamiento del mercado cambiario para recuperar confianza y normalizar variables que años antes mostraron alta volatilidad. En su exposición enumeró la entrada esperada de dólares por exportaciones de energía y minería y dijo que la mejora debe acompañarse con más financiamiento privado. Aseguró que el crecimiento vendrá por la expansión del crédito a empresas y familias y por inversiones, y que la inflación y la cotización cambiaria quedan sujetas a la consolidación de esas tendencias.
Sobre el calendario electoral, el viceministro descartó la implementación de estímulos transitorios para ganar apoyos y afirmó que no habrá “plan platita”. Recordó que políticas de gasto extraordinario podrían desordenar las cuentas públicas y derivar en presiones inflacionarias o cambiarias. Daza dijo que el equipo económico trabaja en la planificación financiera para 2027 y en alternativas para afrontar vencimientos sin recurrir a medidas que alteren la trayectoria de consolidación. Su mensaje apuntó a transmitir previsibilidad ante operadores y mercados, con énfasis en evitar cambios bruscos en el rumbo.
La lectura política del mensaje oficial se centró en evitar sorpresas fiscales antes de la campaña electoral: el Gobierno buscó marcar que el crecimiento debe ser sostenido y no fruto de inyecciones temporarias de gasto. Para que el reclamo social por falta de mejoría cotidiana ceda, el Ejecutivo deberá acelerar la llegada del crédito a empresas y consumidores y garantizar que las inversiones prometidas se concreten. Si esas dos condiciones no se cumplen, evaluaron, la percepción de que “mucha gente todavía no recibe los beneficios” puede profundizar el desgaste de la gestión en la agenda pública.