La CGT activó un plan de lucha mientras la interna sindical se mantiene tensa
La CGT lanzó un plan de lucha con marchas el 22 de julio y el 7 de agosto, pero persisten tensiones internas.
La Confederación General del Trabajo (CGT) acordó con las dos CTA y la UTEP un esquema de movilizaciones que comenzará con una marcha el 22 de julio frente al Congreso, en respaldo al reclamo de los jubilados, y seguirá con la peregrinación del 7 de agosto por San Cayetano. La iniciativa busca combinar protestas callejeras con acciones judiciales contra decretos y proyectos del gobierno de Javier Milei. Los organizadores anticiparon además una movilización al Ministerio de Economía durante la tercera semana de agosto y acciones en fechas clave como la convocatoria al Consejo del Salario, en un calendario escalonado cuyo objetivo es sostener visibilidad y presión social.
A pesar del acuerdo público, la conducción cegetista mostró fisuras. Sectores del consejo directivo expresaron malestar por la actividad del secretario de Interior, Héctor Daer, quien viajó a Santa Cruz para reunirse con el gobernador Claudio Vidal. Para parte de la dirigencia, ese encuentro resultó inoportuno porque Vidal otorgó apoyos legislativos al oficialismo y en la CGT sospecharon cálculos políticos en la gestión provincial. Cerca de Vidal rechazaron esas imputaciones y sostuvieron que la reunión buscó articular problemas provinciales; el episodio, sin embargo, profundizó la desconfianza entre agrupamientos internos.
La coordinación con las CTA y la UTEP mostró, en cambio, un frente operativo más sólido. Los referentes de las dos CTA difundieron un documento con medidas y convocaron a reforzar la unidad en las calles, mientras la UTEP planteó la movilización del 7 de agosto como una acción central para articular reclamos por trabajo, tierra y techo. Los movimientos sociales acordaron evitar cortes masivos y priorizar una gran marcha que parta desde la iglesia de San Cayetano hacia Plaza de Mayo, con el objetivo político y simbólico de sumar a jubilados, trabajadores estatales, privados y de la economía popular.
Los desencuentros internos incluyen reproches por inasistencias en momentos clave y por decisiones unilaterales que, según críticos internos, debilitan el mensaje político frente al Gobierno. Voceros cegetistas consultados señalaron que la prioridad será construir “acción federal” y que el plan de lucha buscará consolidar respaldo territorial mediante plenarios y asambleas. Al mismo tiempo, analistas sindicales evaluaron que la central enfrenta el desafío de sostener disciplina orgánica sin perder capacidad de negociación, dado que el contexto social y económico elevó la presión sobre salarios y jubilaciones.
El calendario sindical propone ahora una sucesión de medidas que combinarán movilizaciones y presentaciones judiciales. La CGT confirmó que no descartó un paro general como herramienta máxima, aunque por ahora priorizó el formato “a la francesa” de protestas continuas. El mapa futuro incluye la participación en la Semana Social de la Iglesia en septiembre y la posibilidad de visibilizar conflictos sectoriales en fechas puntuales como el Día de la Industria. La interna sindical seguirá siendo un factor que determine la intensidad y la coordinación de las acciones en las próximas semanas.