Una encuesta proyectó un empate entre Milei-Bullrich y Kicillof-Massa para 2027
El sondeo nacional mostró alta polarización, rechazos superiores al 50 por ciento y un balotaje abierto entre el Presidente y Kicillof.
Una nueva encuesta nacional ubicó en un escenario de empate técnico a las eventuales fórmulas Javier Milei-Patricia Bullrich y Axel Kicillof-Sergio Massa para las elecciones presidenciales de 2027. El estudio fue realizado por RDT Consultores entre el 22 y el 28 de octubre, sobre 1.107 casos y con un margen de error informado de más o menos 3,8 puntos porcentuales. La medición incorporó cruces por binomios, intención de voto individual, pisos y techos electorales y una simulación de segunda vuelta. Los resultados describieron una competencia concentrada entre el oficialismo libertario y el peronismo, aunque todavía resta más de un año para los comicios y ninguno de esos nombres fue formalizado como candidato.
El relevamiento también midió un escenario de primera vuelta con Milei como único postulante del oficialismo y con Kicillof y Massa compitiendo por separado dentro del campo peronista. El Presidente obtuvo 28,9 por ciento, mientras que el gobernador bonaerense alcanzó 19,8 por ciento y el exministro de Economía, 11,4 por ciento. La suma de los dos dirigentes opositores llegó a 31,2 por ciento, pero ese cálculo no representa una transferencia automática de votos ante una eventual candidatura unificada. Myriam Bregman registró 7,5 por ciento y Victoria Villarruel, 6,4 por ciento. Además, 13,9 por ciento eligió blanco o ninguna opción y 12,1 por ciento no definió una preferencia.
La comparación entre pisos y techos expuso un problema compartido por los seis dirigentes evaluados: todos registraron rechazos superiores al 50 por ciento. Milei encabezó el voto seguro con 21,7 por ciento y sumó 15,5 por ciento de voto probable, que dejó su techo en 37,2 por ciento. Massa reunió 12,8 por ciento seguro y 21 por ciento probable, con un potencial de 33,8 por ciento. Kicillof quedó apenas detrás, con 15 por ciento seguro y 18,7 por ciento probable, para un techo de 33,7 por ciento. Bullrich llegó a 32,4 por ciento, Villarruel a 29,5 por ciento y Bregman a 28,8 por ciento.
En una hipótesis de balotaje, Kicillof obtuvo 37,2 por ciento y Milei 36,2 por ciento. La diferencia de un punto quedó ampliamente dentro del margen de error del estudio, por lo que no permite establecer un ganador. El 15,9 por ciento respondió que votaría en blanco o por ninguno y otro 10,7 por ciento permaneció indeciso. El cuadro coincidió con otras mediciones difundidas durante 2026, que también mostraron cruces ajustados entre ambos dirigentes, aunque con variaciones según la consultora y la fecha del trabajo de campo. Esa dispersión refuerza la necesidad de leer cada encuesta como una fotografía temporal y no como un pronóstico definitivo sobre la elección.
RDT interpretó que Milei frenó una caída en su imagen, pero continuó con balance negativo y sin ampliar su techo electoral. Al mismo tiempo, señaló una mayor polarización entre los libertarios y el peronismo, acompañada por una reducción del espacio intermedio. Dentro de la oposición, el estudio sostuvo que Cristina Fernández de Kirchner conservó una referencia central entre votantes peronistas, aunque esa confianza no se trasladó de manera completa hacia Kicillof. Massa, por su parte, recuperó competitividad y alcanzó un potencial de voto similar al del gobernador bonaerense, pero enfrentó un rechazo mayor: 56,6 por ciento respondió que nunca lo votaría, frente al 52,8 por ciento registrado por Kicillof.
La discusión electoral se desarrolla, además, mientras continúa abierta la definición de las reglas para 2027. El Gobierno impulsó una reforma que propuso eliminar las primarias obligatorias, modificar el financiamiento partidario y consolidar la boleta única de papel para los cargos nacionales. La suspensión de las PASO aprobada para 2025 no resolvió automáticamente qué mecanismo regirá en la próxima elección presidencial, por lo que el Congreso deberá definir el esquema. Esa incertidumbre impacta directamente en las estrategias de las fuerzas políticas: una competencia interna abierta, una selección partidaria cerrada o acuerdos entre espacios pueden alterar tanto las candidaturas como las fórmulas que hoy ensayan las encuestas.
