Empleo precario y menor recaudación ponen bajo presión el esquema económico de Milei
El desempleo subió al 7,9% y la informalidad llegó al 45%, mientras las plataformas absorben trabajadores expulsados del empleo registrado.
El mercado laboral volvió a mostrar señales de deterioro durante el segundo trimestre de 2026. El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la desocupación alcanzó el 7,9% en los 31 aglomerados urbanos relevados, frente al 7,6% registrado un año antes. La tasa de actividad llegó al 48,9% y la de empleo se ubicó en 45%. El incremento de personas que buscaron trabajo resultó superior a la capacidad de la economía para generar nuevos puestos, una combinación que elevó el desempleo pese al aumento interanual de la ocupación. Gran Rosario, con 11,5%, y Gran Córdoba, con 10,5%, encabezaron la tabla nacional, seguidos por Mar del Plata, donde la tasa llegó al 9,9%.
La calidad de los puestos creados agregó otra señal de alarma. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el Conicet calculó que la informalidad alcanzó al 45% de los ocupados, 1,8 puntos porcentuales más que en igual trimestre de 2025. En términos absolutos, el universo informal sumó 348.000 trabajadores durante un año. El 91% de ese crecimiento correspondió a cuentapropistas, un grupo cuya tasa de informalidad llegó al 65,8%. Entre los asalariados, el indicador se ubicó en 37,9%. El dato describe una economía que incorporó trabajadores, pero lo hizo principalmente mediante actividades sin aportes jubilatorios, cobertura laboral estable ni protección suficiente frente a accidentes, enfermedades o pérdida de ingresos.
Las aplicaciones de transporte y reparto se consolidaron como una salida rápida para quienes perdieron un empleo formal o necesitan completar un salario insuficiente. Ámbito informó que una plataforma registró desde 2024 un crecimiento anual del 25% en su oferta de conductores y reunió a unas 500.000 personas. Otras estimaciones sectoriales, sin respaldo de un registro oficial único, ubican por encima del millón la cantidad de trabajadores vinculados con servicios de movilidad y entregas. Una investigación realizada por universidades, el Instituto Gino Germani y el Conicet determinó que más del 60% de los conductores mantiene otro trabajo al mismo tiempo. El dato refuerza la idea de que las aplicaciones funcionan, en numerosos casos, como complemento o refugio antes que como elección laboral principal.
El deterioro se concentró con mayor fuerza en ciudades vinculadas con la industria y el consumo interno. La Federación Industrial de Santa Fe registró en julio una caída interanual del 2,9% en la actividad fabril provincial y una baja acumulada del 3,5% durante 2026, según consignó Ámbito. Maquinaria agrícola, automotores y metalurgia, sectores con fuerte presencia en el área de Rosario, estuvieron entre los más afectados. A nivel nacional, el producto bruto interno creció 2% frente al segundo trimestre de 2025, pero retrocedió 0,6% en la comparación desestacionalizada con los primeros tres meses de este año. Esa combinación muestra una recuperación desigual: avanzaron actividades asociadas con recursos naturales, mientras ramas intensivas en empleo quedaron rezagadas.
La debilidad del consumo y del empleo registrado también presiona sobre la recaudación, una variable central para el programa de equilibrio fiscal del Gobierno. La menor actividad en comercio e industria reduce ingresos ligados al IVA, Ganancias y las contribuciones laborales. Frente a esa merma, la administración nacional sostiene la reducción del gasto para conservar el superávit, pero ese ajuste limita a su vez la capacidad de la demanda interna para recuperarse. Economistas consultados por distintos medios describieron esa dinámica como un círculo: menos ingresos familiares recortan el consumo, la caída de ventas afecta la recaudación y la respuesta fiscal vuelve a enfriar la economía. El desafío oficial consiste en sostener las cuentas públicas sin profundizar la precarización ni destruir nuevos puestos formales.
El impacto llegó incluso a actividades consideradas relativamente estables. Ámbito recogió el testimonio de un representante del sector funerario que describió dificultades por la caída de los ingresos familiares y el retiro de coberturas que antes brindaban algunas obras sociales. Al tratarse de una referencia sectorial sin estadísticas públicas que permitan medir su alcance nacional, el caso funciona como una señal antes que como una tendencia confirmada. El cuadro general, en cambio, aparece respaldado por datos oficiales: aumentaron la desocupación y la informalidad, mientras el segundo trimestre terminó con una contracción frente al período anterior. La sostenibilidad del modelo económico dependerá ahora de que la estabilidad fiscal pueda traducirse en inversión, empleo registrado y recuperación salarial, tres resultados que todavía no se reflejan de manera extendida en los principales centros urbanos.
