Elecciones 2027: el peronismo lidera las identidades, pero el mapa político sigue abierto
Tres estudios ubican al peronismo como primera identidad, pero los independientes impiden convertir esa foto en pronóstico electoral firme todavía.
A un año de las elecciones presidenciales de 2027, distintos estudios de opinión pública describieron una Argentina con identidades políticas fragmentadas y un amplio sector que no se reconoce en ninguna corriente. El relevamiento de Alaska y Trespuntozero ubicó al “ninguno” en el primer lugar, con 26,6%, seguido por el peronismo con 24,8%, el mileísmo con 16,4% y el kirchnerismo con 10,7%. Más atrás quedaron el macrismo, con 4,9%, y la izquierda, con 4,6%. La medición no equivale a intención de voto: registra cómo se definen políticamente los consultados y funciona como una fotografía de pertenencias, rechazos y distancias frente a las principales fuerzas nacionales.
Si las categorías se agrupan por cercanía política, el peronismo y el kirchnerismo reúnen 35,5%, mientras que el mileísmo, el macrismo y el radicalismo suman alrededor de 24,4%. La diferencia supera los 11 puntos, aunque no puede trasladarse automáticamente a una elección. Casi el 27% no adoptó ninguna identidad y esa franja podría distribuirse entre el oficialismo, la oposición, una tercera alternativa, el voto en blanco o la abstención. El mismo estudio detectó diferencias entre las bases electorales de 2023: entre quienes apoyaron a Sergio Massa predominaron las identificaciones peronista y kirchnerista, mientras que entre los votantes de Javier Milei apareció una proporción elevada de personas sin pertenencia política declarada.
La consultora Escenarios mostró un panorama parecido, aunque utilizó categorías diferentes. Casi el 22% se definió como peronista, cerca del 13% como kirchnerista, alrededor del 10% como libertario y casi el 8% como liberal. Los radicales alcanzaron 4,3%. Al sumar familias políticas, el conglomerado peronista llegó al 34%, frente a cerca del 22% compuesto por libertarios, liberales y radicales. Fuera de esos bloques quedó un 26,4% integrado por independientes y otros grupos, incluido un 7% que se identificó como centrista. Las diferencias metodológicas y la formulación de las preguntas impiden hacer comparaciones lineales, pero los trabajos coinciden en dos rasgos: la dispersión partidaria y el peso decisivo de los ciudadanos sin pertenencia estable.
Escenarios también consultó por la ubicación en la escala izquierda-derecha. Cerca del 29% eligió el centro, 18,1% se colocó en la derecha más definida y 6,6% en la izquierda más definida. Al agrupar posiciones cercanas, la derecha y centroderecha alcanzaron 36,6%, la izquierda y centroizquierda reunieron 20,6%, y el centro concentró 32,1%. La composición interna mostró una derecha más compacta: 94,5% de quienes se identificaron como libertarios y 87,8% de los liberales se ubicaron en ese sector. El peronismo presentó una distribución más heterogénea, repartida principalmente entre izquierda y centro, mientras que el kirchnerismo registró una mayor inclinación hacia la izquierda. Esa cohesión ideológica puede favorecer al oficialismo, pero no garantiza una expansión electoral.
La inclinación declarada hacia la derecha convive, según el estudio, con demandas que atraviesan las etiquetas políticas. Siete de cada diez consultados respaldaron una mayor intervención estatal para reducir desigualdades y sostuvieron la educación y la salud públicas, aun cuando eso implique una presión tributaria mayor. Dos de cada tres priorizaron la igualdad por encima de la libertad individual como principio ordenador. El resultado muestra un electorado que puede reclamar orden, autoridad o una menor identificación partidaria y, al mismo tiempo, mantener expectativas fuertes sobre la protección social. Esa combinación explica por qué las categorías tradicionales no alcanzan para anticipar el comportamiento electoral y por qué el debate de 2027 probablemente también se defina alrededor de la economía, la gestión y la capacidad de representar demandas contradictorias.
Otros sondeos publicados durante 2026 reforzaron la existencia de un espacio disponible por fuera de los polos. Un estudio del Observatorio Pulsar de la UBA indicó que 42% no se identificaba con ningún partido, mientras que una medición de Aresco encontró que 55,3% consideraría votar una opción ajena al mileísmo y al kirchnerismo. Sin embargo, cuando la consulta pasó a la intención efectiva por espacios, esa tercera alternativa quedó detrás del oficialismo y del peronismo. La conclusión provisoria es que existe descontento y disponibilidad para cambiar, pero todavía no apareció una fuerza capaz de reunirlos. El escenario rumbo a 2027 dependerá de los candidatos, las alianzas, la situación económica y la capacidad de cada bloque para conquistar a ese electorado sin identidad definida.
