El PRO negocia con LLA, pero teme perder terreno en la Ciudad y los municipios
Tres encuentros en la Casa Rosada acercaron posiciones, aunque las disputas porteñas y bonaerenses todavía frenan una definición electoral para 2027.
El PRO y La Libertad Avanza mantuvieron durante las últimas semanas una serie de reuniones en la Casa Rosada para explorar un acuerdo nacional rumbo a las elecciones de 2027. La tercera conversación se realizó el 10 de septiembre y reunió al jefe de Gabinete, Diego Santilli, con Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem por el oficialismo, mientras Cristian Ritondo y Fernando de Andreis representaron al macrismo. Karina Milei también pasó por el encuentro y pidió continuar el trabajo político. Las partes analizaron la situación de distintos distritos, la agenda parlamentaria y la posibilidad de evitar competencias internas, aunque todavía no discutieron públicamente candidaturas ni lugares en las futuras listas.
Las conversaciones generaron expectativas entre los sectores que promueven una coalición contra el peronismo, pero no despejaron las dudas del PRO. La principal inquietud es que los libertarios mantengan estructuras y candidatos propios en territorios administrados por dirigentes amarillos, incluso mientras las conducciones nacionales buscan un entendimiento. Esa diferencia entre el diálogo político y la competencia territorial aparece con fuerza en la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por Jorge Macri. El antecedente de las elecciones porteñas de 2025, cuando Manuel Adorni derrotó a Silvia Lospennato y desplazó al PRO en su principal bastión, todavía condiciona la relación entre ambas fuerzas y alimenta la resistencia interna ante una posible fusión.
La tensión porteña volvió a quedar expuesta durante una recorrida de Pilar Ramírez por Villa Soldati. La titular del bloque de La Libertad Avanza en la Legislatura cuestionó la situación de la zona sur y apuntó contra la gestión de Jorge Macri por problemas de inseguridad, residuos, baches y transporte. Ramírez, una dirigente cercana a Karina Milei, sostuvo que en la Ciudad “falta orden” y difundió un video con imágenes del barrio. En el PRO interpretaron esa intervención como una señal de que el oficialismo nacional no abandonó su estrategia autónoma en el distrito. Dentro del armado libertario, por su parte, remarcaron que ningún acuerdo electoral porteño quedó cerrado y defendieron el derecho a marcar diferencias con la administración local.
La discusión también incluye el lugar que podría ocupar Ramírez en una fórmula compartida, una alternativa evaluada informalmente por dirigentes de los dos espacios. Sin embargo, el debate todavía está atravesado por la disputa sobre quién conduciría el armado y bajo qué identidad competiría una eventual alianza. Para el PRO, conservar la jefatura política de la Ciudad resulta central, porque se trata del distrito donde construyó su estructura original y donde gobierna desde 2007. La Libertad Avanza busca defender las ideas y la identidad de Javier Milei en cada territorio, sin subordinar automáticamente a sus legisladores y referentes. Esa tensión explica por qué los avances nacionales todavía no se traducen en una tregua pública entre los bloques porteños.
Los problemas territoriales no se limitan a la Capital Federal. En Zárate, el exfutbolista Oscar Ahumada dejó La Libertad Avanza luego de mantener diferencias con el espacio y cuestionar al intendente del PRO, Marcelo Matzkin. Ahumada se incorporó al partido libertario meses atrás con la intención de competir por la intendencia en 2027, pero anunció su alejamiento después de una disputa relacionada con un proyecto para desarrollar la Costanera. La relación entre Matzkin y los concejales libertarios también quedó dañada cuando el bloque de LLA rechazó esa iniciativa junto con sectores del peronismo. El episodio funcionó como otra advertencia para los dirigentes macristas que reclaman garantías antes de aceptar un entendimiento de alcance nacional.
El vínculo entre ambas fuerzas combina cooperación legislativa, coincidencias económicas y una competencia por la conducción del espacio no peronista. Ritondo y De Andreis mantienen abierto el canal con la Casa Rosada, mientras sectores del PRO consideran necesario acordar reglas que protejan a intendentes y gobernadores propios. Del lado libertario, la conducción nacional evita comprometerse a retirar candidatos antes de completar el análisis distrito por distrito. Las tres reuniones permitieron sostener la negociación y ordenar una mesa estable, pero no resolvieron el conflicto central: si el entendimiento de 2027 será una alianza entre socios con autonomía o una incorporación del PRO bajo el liderazgo y la identidad electoral de La Libertad Avanza. La respuesta dependerá tanto de las conducciones nacionales como de las disputas locales.
Hasta el momento, los movimientos públicos muestran una negociación abierta y sin definición final. El PRO necesita evitar nuevas derrotas en su principal distrito y conservar influencia en los municipios que administra, mientras LLA busca ampliar su presencia territorial y consolidar la centralidad del Gobierno nacional. La Ciudad será una prueba decisiva porque concentra los mayores antecedentes de competencia directa y porque Jorge Macri deberá defender su gestión frente a críticas libertarias y opositoras. Si continúan las recorridas y los cuestionamientos, la desconfianza podría condicionar los próximos encuentros. Si las partes acuerdan mecanismos para resolver candidaturas y conflictos locales, la mesa de la Casa Rosada podría convertirse en la base de una coalición nacional para las elecciones presidenciales de 2027.
