Prueban en el golfo San José una técnica para recuperar los bancos de vieira Tehuelche
El nuevo diseño de colectores cuadruplicó la captación de juveniles y abrió la posibilidad de probar el método junto a marisqueros.
Un equipo científico del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET) avanzó en una estrategia de repoblamiento para recuperar los bancos naturales de vieira Tehuelche en el golfo San José, al norte de Chubut. La iniciativa busca captar ejemplares juveniles, criarlos durante sus primeros meses y sembrarlos en el fondo marino para que completen allí su desarrollo. Los ensayos comenzaron en el verano de 2025 y permitieron comprobar que los animales trasladados crecieron de manera similar a los de poblaciones naturales. Después de un año y medio, las vieiras sembradas alcanzaron medidas cercanas a los 60 milímetros, talla mínima legal establecida para su captura.
La vieira Tehuelche, cuyo nombre científico es Aequipecten tehuelchus, es el principal recurso de la marisquería por buceo que opera en el golfo San José. Su extracción se realiza de forma manual, con buzos que trabajan en bancos ubicados hasta unos 25 metros de profundidad. La especie atraviesa ciclos naturales de abundancia y escasez que, combinados con la presión pesquera, pueden demorar durante varias temporadas la recuperación de las poblaciones. Una prospección realizada en junio de 2025 por científicos, autoridades provinciales y equipos marisqueros estimó una biomasa total de 64 toneladas, de las cuales 45 correspondían a ejemplares con talla legal. Ese relevamiento sirvió para analizar alternativas de manejo y discutir la cuota de pesca de la temporada.
El trabajo de repoblamiento está encabezado por el becario posdoctoral Leandro Getino Mamet y el investigador Gaspar Soria, ambos del CESIMAR. También participan Matías Soutric, de la Secretaría de Pesca de Chubut; Camila Martínez, estudiante de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, y buzos profesionales del Área de Náutica y Buceo del CENPAT. La primera experiencia utilizó colectores artificiales con redes Netlon, un material sobre el que se fijan las larvas que flotan en la columna de agua. Allí comienzan a desarrollarse como vieiras diminutas, de apenas dos o tres milímetros, antes de ser recuperadas y depositadas en sectores seleccionados del lecho marino.
El procedimiento aprovecha el ciclo reproductivo natural de la especie. Las vieiras adultas liberan sus gametos en el agua ante cambios bruscos de temperatura, principalmente entre fines de diciembre y enero. Las larvas permanecen cerca de un mes en la columna de agua hasta encontrar superficies como algas, conchillas o las redes colocadas por los investigadores. Durante la experiencia inicial, realizada entre el verano y el otoño de 2025, unas 30.000 vieiras fueron sembradas de manera experimental en la zona de Los Morros, luego de que los colectores permanecieran instalados cerca de playa Fracasso. El proyecto busca generar herramientas que puedan aplicarse a mayor escala, pero todavía requiere evaluaciones antes de convertirse en un sistema operativo para la actividad comercial.
Uno de los principales problemas detectados fue la colonización de los colectores por ascidias conocidas como “papas de mar”. Estos organismos dificultan la manipulación de las redes y aumentan el trabajo necesario para recuperar las semillas de vieira. Durante 2026, el equipo realizó tareas de limpieza mediante buceo y probó un diseño diferente al utilizado en la primera temporada. Según los resultados difundidos por el CONICET, la limpieza redujo el efecto de las ascidias, facilitó la recuperación de los juveniles y favoreció su captación y crecimiento. El nuevo modelo de colector cuadruplicó la cantidad de semillas obtenidas. Los investigadores consideran que ese rendimiento justifica continuar las pruebas para ajustar su uso y estudiar su respuesta ante distintas condiciones ambientales.
La siguiente etapa prevé instalar una mayor cantidad de colectores y evaluar el método en condiciones reales de trabajo, con participación directa de los marisqueros del golfo San José. El proyecto cuenta ahora con apoyo de la Fundación Williams y propone aprovechar las embarcaciones, el equipamiento y el conocimiento acumulado por quienes desarrollan la pesca artesanal en la zona. Los resultados disponibles muestran viabilidad técnica y biológica, aunque todavía corresponden a ensayos de escala experimental y no garantizan por sí solos la recuperación general de los bancos. La articulación con los pescadores también permitirá analizar costos, tiempos de trabajo y rendimiento. Si la estrategia mantiene los resultados al ampliarse, podría sumarse a las herramientas de manejo destinadas a conservar el recurso y sostener una actividad con décadas de historia en Península Valdés.
